Joyas y cash

Continuamos comentando curiosidades de la nobleza de antaño. Hoy toca la reina Victoria Eugenia de Battenberg (más conocida por Ena). El pasado fin de semana la reina Sofía fue recibida entre pitidos y frases fruto de la situación de descontento por la que atravesamos y, fue entonces, cuando lo vi claro: la misma situación se vivió en España en la época de Alfonso XIII. La historia nos da unas series de lecciones con el fin de no repetir los errores del pasado, aunque en ocasiones la historia se repite sin saber el motivo. Victoria Eugenia se casó con el rey por amor o tal vez por interés o incluso por  ambos, pero su vida en España nunca fue fácil. Lo cierto es que nunca hablo correctamente el idioma, su suegra la anulaba como reina, nunca estuvo bien considerada por la corte y sus súbditos y,  su marido la acabo despreciando.

Nunca se le perdono ser la causante de la transmisión de la enfermedad de la hemofilia  a los príncipes, recordemos que dos de sus hijos eran hemofílicos y uno sordomudo. Incluso se decía de ella que para curar las enfermedades de sus hijos se raptaban a niños con el fin de que su sangre pasará a sus hijos por medio de transfusiones y así los infantes se sanarán. Está clara la ignorancia de aquella época.

Al margen de todo lo negativo, hay que decir de ella que aunque guardaba las distancias debido a su condición de noble, no era ajena a los problemas de su pueblo y los tuvo presentes como consorte, aunque éste sentimiento jamás fue reciproco.  Por lo que más se la ha conocido es por su magnífica colección de joyas, algunas de las cuales se pueden adquirir en las casas de subastas Christie´s y Sotheby’s. Un ejemplo de ello, es un brazalete de brillantes y perlas rosáceas de la firma Cartier que alcanzó unos 2,71 millones de euros hace tan sólo unos meses. Semejante colección la obtuvo de los impresionantes y caros regalos de boda, y también y aquí viene la otra similitud con el presente, porque por cada infidelidad del rey la reina recibía una espectacular joya. Ahora dicha colección está esparcida entre los descendientes, los cuales viendo el panorama (por si las moscas)  preferirán tener efectivo que herencias familiares.

A. de la Peña

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