Carita de cielo

María de las Mercedes de Orleans y Borbón fue la quinta hija de Antonio de Orleans, duque de Montpensieur (hijo del rey Luis Felipe I de Francia), y de la infanta Luisa Fernanda (la hermana pequeña de Isabel II y Fernando VII).

La menos conocida de las hijas de Fernando VII, era la dueña del palacio de San Telmo de Sevilla, y fue la infanta Luisa Fernanda quien cedió parte de los jardines a la ciudad de Sevilla y que a partir de 1914 son conocidos con el nombre del “parque de María Luisa”.

“Carita de cielo” fue unos apelativos con los que fue conocida esta infanta de España y princesa de Francia que pasó su infancia y adolescencia entre estos dos países.

Lo bonito de esta historia es sin duda la leyenda que se ha formado alrededor de la unión de estos primos carnales y que recuerdan a otros romances legendarios como el de los Reyes Católicos. Pero la pregunta es inevitable,  ¿fue real el romance entre los primos?, rotundamente cierto.

A toda esta historia convertida en leyenda y recordada generación tras generación la rodean toda una serie de datos anecdóticos que la elevan al rango de romanticismo.  Tan sólo unos meses antes del reencuentro entre los primos, la unión fue anunciada a través de una profecía gitana y empezó a tomar formar con el reencuentro en  1872,  cuando por entonces la infanta, de tan sólo 12 años de edad, comenzó su noviazgo con el rey de España, Alfonso XII. Y fue éste quien lo defendió a capa y espada, pese a la oposición de su madre, todavía resentida con  su cuñado “un carlista convencido” y al gobierno, que por aquel entonces planeaba su matrimonio con la princesa Beatriz de Inglaterra (hija menor de la reina Victoria). Las Cortes acabaron cediendo gracias en parte al comentario afortunado de uno de los ministros: “La infanta doña Mercedes está fuera de toda discusión: los ángeles no se discuten”. En realidad, preferían a <<una reina española y guapa>> (comentario de los madrileños de aquella época), que a una princesa extranjera en el trono.

El matrimonio finalmente se celebró el 23 de enero de 1878 en la basílica de Atocha y fue por amor. Fue precisamente el hecho de un matrimonio por amor en vez de uno de conveniencia lo que escandalizaba a las cortes europeas.  El triunfo del amor real se celebro por todo lo alto en la capital. Durante ese día se celebro un desfile de las tropas de la guarnición en la plaza de Oriente, el ayuntamiento organizo convites en los teatros de Madrid y otros festejos taurinos. Y con esa unión se convirtió en la segunda reina de España nacida en el país, después de Ana de Austria (cuarta esposa de Felipe II).

Sólo cinco meses les duró la felicidad, los madrileños destacaban de ella sus obras de caridad y cercanía con la gente. A los dos meses de su matrimonio sufren el primer golpe, un aborto de cuyo malestar ya no se recupero, de hecho se dice que como consecuencia del legrado que le practicaron tuvo una infección. La versión oficial es que murió de tifus sólo dos días después de haber cumplido los 18 años.

Al no ser madre de reyes, fue enterrada en el Monasterio del Escorial  y trasladada a la catedral de la Almudena en el año 2000. La causa del traslado fue por expreso deseo de su esposa, ya que fue ella la que impulso la construcción de la catedral. En la lápida el epitafio que suscribe es el siguiente: “María de las Mercedes, esposa de Alfonso XII, la dulcísima esposa”.

A. de la Peña

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