Zapatos, zapatitos……….equilibrio, femineidad y tortura

 

Quién de nosotras no ha querido nunca unos Manolo Blahnik  o unos Jimmy Choo, yo sin dudarlo! Desde niña tenía ganas de crecer para poder ponerme los zapatos de salón y sentirme toda una mujer.

Todo comienzo tiene una historia, los zapatos de tacón actuales o stilettos se remontan a 1940, cuando Christian Dior presentó su colección New Look  y con la que pretendía que la silueta de la mujer alcanzase sus formas más femeninas y sofisticadas. La posguerra fue el momento en el que otros diseñadores le imitaron con el fin de revolucionar la imagen del calzado. El éxito fue tal, que a día de hoy son uno de nuestros imprescindibles en nuestro fondo de armario.

Los antecedentes los encontramos en ilustraciones del antiguo Egipto, donde podemos ver a hombres y mujeres sobre zapatos elevados. El uso de zapatos es tan relevante que marca la diferencia entre libres y esclavos.

También en la Grecia clásica volvemos a verlos y con un fin muy concreto, los actores de los teatros se los ponen para que sus espectadores puedan apreciarlos.  Es curioso el paralelismo con la actualidad, nosotras también esperamos “ganar” unos centímetros 😉

Seguro que lo más llamativo es ese uso práctico frente al estético. En el siglo XIV, se relaciona con su empleo  en las caballerizas.  El propio Leonardo da Vinci (siglo XV) lo plasma también en sus dibujos.

Pero sin lugar a dudas es  Francia la que marca un antes y un después. Asoma ese valor estético asumido por la nobleza como símbolo de poder.  El enlace entre Enrique II de Francia (siglo XVI) y Catalina de Medici, fue la primera vez en que una mujer los lleva en un evento social y llegaron a popularizarse tanto que incluso Luis XIV (siglos XVII y XVIII) llegó a usarlos, creando esta vez una variante para mujeres que popularizo madame Pompadour, conocidos como “tacones Pompadour” (de repente, me viene a la mente cierto paralelismo con “los letizios”). Francia es el punto donde se pasa de un zapato práctico a un zapato completamente artístico, gracias a la influencia del  Barroco y Rococó cambian los materiales y se hace hincapié en una ornamentación vistosa.

A partir de este momento, el zapato se convierte en un imprescindible en el vestuario de ambos sexos y sin lugar a dudas, estará a merced de las diferentes corrientes artísticas que marcaran tendencias.

De esta manera será  la influencia del romanticismo y neoclásico (siglo XVIII), la que provoca una separación de la estética del calzado masculino y femenino sobre las tendencias que dará lugar al zapato bajo actual.

Así mismo la introducción de nuevos materiales como el plástico no sólo se debe a la demanda sino también a corrientes como el Pop Art (2/2 mitad del siglo XX).

En la actualidad, el zapato de tacón es un icono femenino exceptuando las botas de cowboy y los tacones de flamenco que se reparten entre ambos géneros.

A.    de la Peña

Este artículo es una propuesta de una de nuestras seguidoras, recordad que se admiten sugerencias 😉

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